Si en un tiempo me preguntaran qué fue lo más destacado del 2008, diría que fui yo. Un zapato. Haría uso de un comodín, es verdad. Cualquier etapa podría defnirse por sus zapatos. No por la moda en general, sino por los zapatos.
Sin embargo, yo fui diferente. Fui el protagonista que cerró el año. El zapato que voló. Muchos decían que fui el que mejor representó la resistencia. El odio y el amor al mismo tiempo. El zapato que puso fin a una etapa. ¿El zapato que puso fin a una traición? Puede ser.
Dijeron que después de aquello, subiría otro hombre al poder. Por los suelos se comentaba que ya no tendríamos que pisar más guerra. De todas formas, eran palabrerías. Fui el zapato de un periodista y al final acabé siendo el objeto más entrevistado de la historia. Puse de relevo la importancia de las nuevas tecnologías. Un año más, el desenfreno en el avance tecnológico, hizo que mi fama cruzara fronteras. El mismo día de mi vuelo, fui la cara de mil medios digitales. Un día después, las nuevas posibilidades de la web hicieron que me convirtiera en el protagonista de más de 1.000 juegos online. Además, fui portada en todos los medios de comunicación existentes. Se hablaba de mí. Alguien me propuso incluso dejar mi “huella” en el paseo de famosos de Hollywood.
Con el tiempo, empezaron a olvidarme. El ritmo de vida de aquel año hizo que al siguiente nadie se acordara de mí. Fui perseguido por casas de subastas. Se iban a hacer de oro conmigo, decían. Se rumoreaba que el dinero escaseaba. ¿Y esperaban que un zapato solucionase su problema?
Con la llegada del 2009, preferí echar pies en polvorosa. Era mentira. Seguiría habiendo guerras y las cosas no mejorarían. Estaba ya cansado y no quería volver a pisar conflictos bélicos, crisis ni ser testigo de ningún apocalipsis. Yo, un simple zapato, fui protagonista y resumen de un año. Mientras tanto, en páginas interiores, las guerras seguían siendo actrices secundarias.
Fuera lo que fuera, ya era viejo, mi suela estaba desgastada y en mi mente seguía presente aquella idea: “Quizás la igualdad radique en caminar todos descalzos”.
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